 Las fiestas mayores se celebran en honor del santo patrón del pueblo. Por regla general, en cada localidad suele organizarse una fiesta mayor, dedicada al santo principal, y una fiesta pequeña, dedicada a un santo secundario. La fiesta mayor es una manifestación de alegría: se convida a todos los parientes, se bebe y se comen los menús preparados por las madres y las abuelas, y se asiste a todos los actos: la misa, el baile, las sardanas...
Éstos son los ingredientes principales de la mayoría de las fiestas mayores:
Las sardanas: La danza catalana por excelencia no puede faltar nunca a nuestras fiestas. Diversas veces a lo largo del día, la cobla (la orquesta que interpreta las sardanas) se sitúa en la plaza mayor y toca diferentes piezas mientras los asistentes bailan de la mano formando enormes círculos.
El baile: Por la tarde-noche comienza el baile. Se tocan pasodobles, valses, salsa y todos los temas que estén de moda en aquel momento. El baile suele alargarse hasta la madrugada.
El pasacalle: Esta divertida y alegre comitiva recorre las calles del pueblo acompañada de la música de las chirimías. En algunos pueblos, los gigantes salen a bailar, junto con los cabezudos, los enanos, los caballitos... y todo el pueblo les sigue cantando y bailando.
El correfoc: Es el espectáculo de fuego más temido: cuando llega la noche, los demonios y dragones corren por las calles echando fuego por la boca y la cola, persiguen a la gente y hacen todo lo posible para espantarla.
Cada fiesta mayor tiene sus particularidades y se completa con actos de lo más variado, como las comidas populares, los concursos de butifarra (juego de cartas), las actividades para los niños, los recitales de habaneras, etc.
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