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Los extravagantes años cincuenta en la Costa Brava |
 En los años cincuenta, en un país que hasta 1952 aún vivía con la cartilla de racionamiento, en el que alimentar a la familia era una labor dura y difícil, que estaba gobernado por un régimen dictatorial y casi totalmente aislado del mundo, las grandes estrellas de Hollywood desembarcaron en nuestro litoral para filmar aquí sus películas. La Costa Brava era un paraje virgen y de una enorme belleza en el que directores y productores de cine americanos fijaron rápidamente sus ojos, atraídos, más que por el paisaje, por la baratísima mano de obra que encontraban entre nuestras gentes, que hacían de extras, y la reducción de los gastos de producción en general. Así, en nuestra comarca se filmaron películas como De repente, el último verano, Sombras acusadoras, Pandora y el holandés errante y El faro del fin del mundo, entre otras. Los rodajes, evidentemente, hicieron que las grandes estrellas del cine americano del momento se pasearan por la zona, gastando desmesuradamente sus dólares y organizando fiestas y actos de diversión impensables para los autóctonos. Estrellas de la gran pantalla como Ava Gardner, Yul Brynner, Kirk Douglas, Elizabeth Taylor, Montgomery Clift o Rock Hudson se enamoraron de nuestra comarca (y, también hay que decirlo, sus gentes se enamoraron de ellos); por eso, muchos volvían a pasar temporadas a la zona una vez acabadas sus películas. Las fiestas, los excesos y la alegría de que solían rodearse, así como sus gastos de divisas les convirtieron en auténticos mitos en toda la comarca y generaron numerosas leyendas en torno a ellos.
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